Dos sacudidas del terreno echaron abajo los edificios en La Guaira. Las edificaciones que protegían a la población de la intemperie se han convertido en la tumba de miles de venezolanos. Nos aferramos al milagro diario de la vida, preservada durante días en una prisión infranqueable, y rescatada a las horas, a los días. Las personas arrancadas de una muerte prácticamente segura salen de sus garras con una sonrisa y un agradecimiento a Dios y a sus salvadores.

Cada buena noticia es un aguijonazo en el corazón. Es imposible controlar la indignación que produce el pensamiento, cierto, de que se podían haber salvado muchas vidas más. El Gobierno de Venezuela no ha hecho lo que debía. No ha querido hacerlo, y no ha sabido hacerlo. La ONG Justicia, encuentro y perdón ha elaborado un informe de cuya lectura no nos puede quedar otra impresión que la que dice el título: El Estado abdicó de su deber de proteger. Acaso el único deber genuino del Gobierno: el de proteger a la población.

El Gobierno de Caracas no lo hizo. No lo hizo porque no pudo. El Gobierno no tiene los medios materiales para asumir la hercúlea tarea de desenterrar cuerpos, con o sin vida, sepultados bajo toneladas de escombros. No lo hizo porque no sabe. JEP señala que el chavismo ha desmantelado la Administración, en la que el mérito ha sido sustituido por la lealtad al Gobierno. Es un Estado «fuerte para coaccionar», pero «inoperante para salvar». En las zonas afectadas cunde la sensación de abandono. El chavismo no está para ellos.

No lo hizo porque no quiere. Militarizó las zonas afectadas y las carreteras y puntos de acceso, e impidió el acceso a los vecinos que querían acudir, con sus propios medios, a socorrer a los afectados. Si permitía el acceso es a unos pocos, con un código QR. Solo la propia inoperancia del Gobierno permitió que algunos venezolanos intentasen ayudar. También ha impedido el acceso de rescatistas internacionales. Los vecinos observan indignados a los militares que tienen en sus manos fusiles y metralletas para impedir el acceso, y no otros instrumentos para ayudar a los sepultados.

No es solo el rescate. El senador Rick Scott ha denunciado a Diosdado Cabello, que lidera el narcoejército venezolano, por impedir la distribución de ayuda. En lugar de facilitar la distribución de ayuda en un momento de urgencia, el Gobierno venezolano lo ha sometido a una criminal burocratización que ha ralentizado la distribución de bienes de primera necesidad.

Cabe preguntarse por qué es tan torpe la distribución de bienes. La respuesta la podemos colegir de lo que muestran los vídeos captados por los alucinados ciudadanos venezolanos, que ven cómo los hombres uniformados saquean los negocios y las casas de la zona. Se llevan televisores, electrodomésticos y enseres envueltos en sábanas, muchos procedentes de los escombros. «Nosotros estábamos sacando personas que estaban muertas y en ese momento estaban saqueando. La gente estaba loca, saqueando, llevándose todo», dice un testimonio. El chavismo no deja de aplicar el socialismo a la población. La militarización de las zonas afectadas no se debe al intento de poner orden en el caos, sino de proteger al pillaje del Estado frente a los curiosos y a los vecinos. Ya podemos hacernos una idea de lo que ha ocurrido con gran parte de la ayuda internacional.

La Piedrita es un colectivo u organización criminal comandada por Valentín Santana. Hugo Chávez le definió como «criminal», pero en última instancia ha sido su lealtad al chavismo lo que le ha librado de enfrentarse a las acusaciones de homicidio y homicidio frustrado. La Piedrita, que él comanda, ha dicho que defenderá la revolución chavista «a toda costa».

Bien, pues este personaje, encarnación pura del socialismo venezolano, ha denunciado los robos. Formalmente exculpa al Gobierno, pero esos robos se producen en las zonas sobre las que solo el Gobierno tiene el control: «Se están robando los insumos, la comida, la ropa», dice. «No puede ser que en estos momentos, nuestro Gobierno esté haciendo un gran sacrificio y vengan algunos a querer robar y vender porque ellos se la tiran de bravos. Eso no lo podemos permitir».

El Gobierno de Venezuela es responsable de esta situación. No solo por su fidelidad a los principios socialistas de saqueo de la población, sino por haber empobrecido y desprotegido a la población durante casi tres décadas.

Se han venido abajo los edificios creados por los programas estatales Misión Vivienda y Gran Misión Vivienda Venezuela, conocidos como «Urbanismo Hugo Chávez». Esos edificios utilizaron materiales de baja calidad, como metal endeble o tableros de aglomerado.

Se utilizó poliestireno expandido, no hormigón u otros materiales adecuados, para rellenar columnas y estructuras. La debilidad de los materiales explica el modo en que han colapsado los edificios: piso sobre piso; han quedado como montañas de tortitas, una sobre otra. El suelo, blando y aluvial, tampoco es el más adecuado.

Un estudio japonés realizado entre 2002 y 2005 advirtió de todo ello.Los suelos amplifican los temblores. Los edificios no pueden resistir los temblores de un terremoto. Hay un riesgo para los hospitales y los equipos de respuesta. Hugo Chávez recibió el informe, y nos podemos suponer lo que hizo con él.

Y la pobreza, que es el gran problema social, causa muertos. No los terremotos, sino la criminal política que empobrece a los pueblos. Haití sufrió un terremoto de 7,0 puntos en la escala de Richter, que provocó un número aún incierto de muertos, que puede estar entre los 100.000 y los 200.000. El mismo año (2010), Nueva Zelanda sufrió un terremoto de magnitud 7,1, con numerosas pérdidas materiales y ni un muerto.En Chile hubo un terremoto en febrero de 2010, un mes más tarde que en Haití. La magnitud fue de 8,8, unas 500 veces más potente que la del país caribeño. Murieron 525 personas, a las que hay que sumar 25 desaparecidos.

En febrero de 2023, en Turquía y Siria, un terremoto de M7,8 (más una réplica de M7,5) causó 62.013 muertes. En Noto, Japón, una sacudida de M 7,6 produjo 228 muertes directas e indirectas.

El socialismo ha empobrecido a la sociedad venezolana y la ha llevado a lo que hemos visto estos días.

Publicado originalmente en The Objective: https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2026-07-09/catastrofe-chavismo-articulo-jose-carlos-rodriguez/

José Carlos Rodríguez.- Periodista y profesor español.

X:@jcamagi

Por Víctor H. Becerra

Presidente de México Libertario y del Partido Libertario Mx. Presidente de la Alianza Libertaria de Iberoamérica. Estudió comunicación política (ITAM). Escribe regularmente en Panampost en español, El Cato y L'Opinione delle Libertà entre otros medios.

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