México sigue apostando fuerte al centralismo energético. La CFE concentra la mayor parte de la generación, transmisión y distribución, mientras acumula pérdidas millonarias y depende fuertemente de gas importado. En el primer trimestre de 2026 reportó una pérdida neta, aunque menor gracias a precios bajos del gas. Para 2026 se prevén subsidios cercanos a los 87,800 millones de pesos solo para mantener tarifas artificialmente bajas. Las pérdidas en transmisión y distribución rondan el 12% (aún altas comparadas con estándares internacionales).
El diagnóstico es el mismo que en el agua: un sistema centralizado promete control y
equidad, pero genera fragilidad, ineficiencia e incentivos perversos. Cuando todo depende de una sola empresa estatal y de grandes líneas de transmisión, cualquier falla (huracanes, sequías que afectan hidroeléctricas o problemas en el suministro de gas) afecta a millones.
Por qué el monopolio central falla?
La CFE enfrenta los problemas clásicos de cualquier monopolio estatal: información insuficiente desde el centro, lentitud para adaptarse y subsidios que distorsionan el mercado. México importa alrededor del 75% del gas natural que consume, principalmente de Estados Unidos. La transmisión sigue siendo un cuello de botella crónico, a pesar de los anuncios de nuevas líneas. Mientras tanto, el potencial de generación distribuida y micro-redes queda subutilizado.
Esto no es solo un problema técnico. Es un problema de conocimiento y coordinación, como bien señaló Hayek y desarrolla Huerta de Soto: ningún organismo central puede procesar la información dispersa que tienen millones de usuarios, empresas y comunidades locales sobre sus necesidades y oportunidades reales.
La alternativa: poli-centrismo energético.
Siguiendo a Elinor Ostrom, la gobernanza policéntrica permite múltiples centros de decisión que compiten, cooperan y aprenden entre sí. No se trata de eliminar al Estado, sino de limitar su rol a árbitro, garante de estándares mínimos y facilitador. La generación, almacenamiento y manejo local de la red deben abrirse a individuos, comunidades, cooperativas y empresas.
En la práctica esto significa: Micro-redes que operen de forma independiente o conectada.
Autoconsumo y generación distribuida con paneles solares, generadores heolicos o geotermia entre otros, almacenamiento en baterías y cogeneración.
Reglas claras que permitan vender excedentes a la red sin burocracia excesiva.
Manejo local de redes en colonias, parques industriales o zonas rurales.
Hoja de ruta para México
Facilitar micro-redes y autoconsumo real
Simplificar trámites y eliminar barreras regulatorias para que hogares, condominios y pequeñas empresas puedan generar y almacenar su propia energía.
Derechos de generación y venta de excedentes transferibles
Quien invierta en generación limpia o eficiente debe poder beneficiarse económicamente.
Esto crea incentivos correctos para innovación y resiliencia.
Pilotos regionales de poli-centrismo
Empezar en zonas con alta demanda industrial (Nuevo León, Baja California, Jalisco) o vulnerables a huracanes (Yucatán, Veracruz), donde las micro-redes demuestren mayor confiabilidad.
Energía Nuclear, Gas natural y fracking como puente
México tiene enorme potencial en yacimientos no convencionales. Usar tecnologías responsables de fracturación hidráulica puede reducir la dependencia de importaciones (actualmente ~75%). No es contradicción con la descentralización: el gas puede alimentar micro-plantas de ciclo combinado locales, más eficientes y resilientes que grandes centrales lejanas.
Rol redefinido del Estado y CFE
Garantizar estándares de calidad y seguridad, resolver conflictos y abrir la transmisión a competencia regulada. Premiar eficiencia, no tamaño.
Visión a mediano plazo
Imaginemos un México con miles de micro-redes, donde fábricas, comunidades y hogares generen parte de su energía, reduzcan pérdidas por transmisión y sean más resilientes ante eventos climáticos. Donde el orden espontáneo y la libertad de generar coordinen mejor que cualquier plan central.
Eso no es utopía. Es poli-centrismo en acción: experimentación local, propiedad bien definida, responsabilidad directa y competencia que genera innovación.
El monopolio central ya mostró sus límites. La seguridad y soberanía energética real vendrán de más libertad y más centros de decisión, no de más control desde la Ciudad de México.
Ley sí. Estado sí. Pero también propiedad, micro-redes, poli-centrismo y libertad para generar.
Omar Meléndez.- Empresario mexicano, radicado en Europa, especialista en uso sostenible del agua, y activista libertario. EDS https://edsecotecnias.com |
X: @Omarmelendezsil
