Enrique Fonseca (Analista Geopolítico) hace un análisis muy claro: Cuba aprobó 176 reformas en una semana, es una reforma en sus palabras “Nachovidaleana” que incluyen banca privada, inversión extranjera y franquicias.

Parece una apertura ante Trump, pero no lo es. Es una maniobra para abrirle las puertas a China sin soltar el control político.

Mientras Washington aprieta con sanciones, China está aprovechando la crisis energética cubana para desplegar una “revolución solar” a gran velocidad. En solo 12 meses ha construido alrededor de 75 parques solares (de los 92 planeados para 2028), añadiendo más de 1.000 MW de capacidad. Esto ha elevado la generación solar del 5,8 % a más del 20 % del total en un año. China financia, equipa y ejecuta. El régimen cubano recibe energía y oxígeno político.

Cuba sufre apagones crónicos de hasta 20 horas diarias en algunas regiones. Su sistema eléctrico depende en gran medida de fuel oil y diésel importados, con una capacidad instalada obsoleta y una economía que se contrajo drásticamente en los últimos años.

La isla necesita urgentemente alrededor de 2.000 MW adicionales para estabilizar la red. China está cubriendo gran parte de esa necesidad. Pero su jugada es mucho más grande. Si China logra estabilizar la energía de la isla, el régimen respira, la ventana de oportunidad americana se cierra y Pekín habrá convertido una isla a 150 km de Florida en su equivalente caribeño de Taiwán: con infraestructura de espionaje electrónico, acceso a recursos en el Golfo de México y una dependencia económica que durará décadas.

Trump creyó que estaba acabando con el comunismo cubano. Lo que consiguió fue que le nazca un dragón chino en el patio trasero.

Lo que deberían hacer Estados Unidos, México y Europa

En lugar de solo sancionar, Occidente debería entrar con inversión real y condiciones de libertad. Apoyar micro-redes energéticas (solar, eólica, nuclear modular) gestionadas con capital privado y reglas claras.

Facilitar que empresas americanas, mexicanas y europeas inviertan directamente en generación distribuida, sin pasar por el monopolio estatal cubano.

Ofrecer un modelo verdaderamente poli-céntrico: propiedad, contratos voluntarios y competencia.

México, por cercanía y experiencia, tiene un rol clave. En vez de mirar desde afuera, podría liderar una oferta de cooperación energética descentralizada que priorice la libertad económica real.

La lección libertaria sigue siendo la misma
Cuba tiene talento y resiliencia. Lo que le falta es libertad interna. Mientras el poder político controle la propiedad y decida quién invierte, cualquier “reforma” será instrumental: cambiar de socio externo, pero mantener el mismo sistema.Las 176 reformas no abrirán la isla al mundo libre. Abrirán puertas selectivas para que China consolide su influencia. Sin derechos de propiedad plenos, sin competencia genuina y sin estado de derecho, no habrá desarrollo real.

Cuba no necesita más padrinos.
Necesita libertad!

Ley sí. Estado sí. Pero también propiedad privada, competencia real y orden espontáneo.

Omar Meléndez.- Empresario mexicano, radicado en Europa, especialista en uso sostenible del agua, y activista libertario. EDS https://edsecotecnias.com |

X: @Omarmelendezsil

Por Víctor H. Becerra

Presidente de México Libertario y del Partido Libertario Mx. Presidente de la Alianza Libertaria de Iberoamérica. Estudió comunicación política (ITAM). Escribe regularmente en Panampost en español, El Cato y L'Opinione delle Libertà entre otros medios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *