Olvídense de Irán, de Cuba, de la inflación, el paro o incluso las últimas memeces y barbaridades de Trump. De lo que han estado hablando los medios en Estados Unidos ha sido de la ruptura sentimental de una famosa treintañera y de su decisión de congelar sus óvulos por si tarda demasiado en encontrar a la pareja adecuada con la que criar a sus hijos.
Pero no se trata de Taylor Swift, que es la mujer sobre cuya vida personal más se ha hablado en el país durante la última década, quizá década y media. No, Swift se ha casado por fin y desde entonces su vida personal ha desaparecido de la prensa. Hablamos de la congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, la más popular de las alumnas de Bernie Sanders, el rostro más conocido de los Socialistas Democráticos de América, con permiso de Zohran Mamdani. A sus 36 años, tanto ella como la prensa parecen listos para convertirla en la nueva sensación del cotilleo norteamericano. Ella misma ha puesto todo de su parte, anunciando en redes sociales la congelación de sus óvulos y mostrando cómo es el procedimiento clavándose agujas en su abdomen.
Probablemente, a partir de ahora cada cosa que haga tendrá eco no ya en la aburrida prensa política, sino en la del corazón. Se hablará de posibles parejas, de sus apariciones en la alfombra roja o el backstage de algún concierto. En definitiva, aparecerá en los hogares de los estadounidenses de una forma que no alude expresamente a sus ideas, muy pero que muy escoradas a la izquierda, sino como una celebridad más que resulta que en lugar de cantante, actriz o Kardashian, es congresista y candidata a la presidencia en las elecciones de 2028.
Porque, no nos engañemos, es de lo que va todo esto. De meterle a los americanos hasta en la sopa a AOC sin hablar mucho de política, de crear un Trump a la izquierda. Las primarias que se están celebrando estos meses están demostrando la popularidad de los candidatos izquierdistas entre las bases del partido. Pero en unas primarias presidenciales puede no ser suficiente, como no lo fue para Sanders, especialmente si los extremistas pierden elecciones clave este noviembre. Así que AOC ha empezado también a intentar hacerse más digerible para el electorado más moderado de su partido. Lo demostró hace unos días en una entrevista donde dijo, entre risas, que el «woke 1.0 había sido una locura». Un intento bastante transparente de escapar de una etiqueta que a estas alturas lastra a cualquier candidato demócrata en unas elecciones en las que haya competencia.
Así pues, ¿hay alguna opción de que se convierta en presidente tras las elecciones de 2028? Es imposible de decir en agosto de 2026, pero lo cierto es que ahora mismo lo tendría bastante crudo. Acaba de salir una encuesta en la que se comparaba a distintos futuribles demócratas con el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, los favoritos para suceder a Trump en su partido. Y todos los demócratas vencían excepto uno. ¿Adivinan quién? Efectivamente, Alexandria Ocasio-Cortez, la inefable AOC. Incluso Kamala Harris lograba estar por encima de Vance, aunque no de Rubio. De ahí la necesidad de lavar su imagen de cara a las primarias demócratas, de parecer elegible frente al candidato republicano que sea. Iremos viendo durante el próximo año qué tal le ha ido.
Publicado originalmente en Libertad Digital: https://www.libertaddigital.com/internacional/estados-unidos/2026-08-24/puede-alexandria-ocasio-cortez-ser-la-proxima-presidenta-de-estados-unidos-7450613/
